Doce marcas
llevo tatuadas,
a hielo y fuego,
por los caminos
llevo el peso
de la vida,
de la muerte.
Ojos cansados
de ver tantas ratas
que devoran sueños.
La encontré
entre ruinas
de pueblos minerales,
de pueblos nacidos entre milpas.
Maderas podridas,
latas corroídas,
vidrios fragmentados.
Acuclillada
protege con las manos,
la brillante luminosidad
circundante de colores.
*
Llegó entre la espesa niebla,
espirales azules
de escamas y plumas.
Doce marcas
lleva tatuadas,
oscuras, ondulantes.
De paso lento.
Cansancio
de millones de seres,
que no descansan
del primer sol
hasta el ocaso.
*
Él la aferra
entre sus brazos,
quiere su luz,
la paz negada
durante tantos soles,
descanso.
Ella solo ofrece
más camino,
en compañía.





