domingo, 23 de noviembre de 2014

Entre líneas




Ya tengo los colores
encerrados en latas,

cilindro metálico
que atrapa la luz,
con la que modelo
garabatos
que descifras,
antes de que escapen
entre las piedras.

Susurras palabras,
que se agolpan
en el último
trago de café,
que brilla en el cuenco
de cerámica.

Luego me abrazas
para que la tinta
que se escurre,
no desaparezca
de tus páginas.

Y gira



El paraguas
da un giro,

pájaro que se abre,
al tiempo
que tus ojos me atrapan,
en una espiral de escamas
que se descompone
en luz.

El paraguas
da un giro,

ese abismo
que se dibuja a mis pies,
es tan profundo
tan profundo,
las raíces se incrustan
en la piedra.

El paraguas
da un giro,

el agua
lo acaricia todo,
despacio,
incesante,

a la espera
de que bajes la guardia,

para que reinventes
el beso.

Naranja




Aleteos
naranja,

circunferencias en eclipse
me atrapan.

Recolecto vidrios
que cortan
la carne

naranja.

Dejo de hilar
trenzas
de falsa filigrana,

que solo brillan

naranja.

Ya no me miro
en tu espejo,

construyo
mi propio espejo,

que empieza a llenarse
de peces

naranja.

Presencia




La alegre
ríe,
con su boca de humo,

orbitas vacías,

copiadas a infinito,
en los espejos de estas paredes,

donde trato
de encontrarte,

en ocasiones
confundirte
entre abrazos
y otras espirales.

La alegre
canta,

notas agudas
se agolpan en el aire,
y se quiebran.

Tu imagen
se fragmenta,
eres tú,
sigues siendo tú,
en muchos,
en ninguno.

La alegre
llora,

sus lágrimas
tiñen
mis sabanas.

De tu presencia
solo queda
un olor dulce
que se esconde
entre las cortinas.


Residuo


Enredadera de flores plásticas
que se aferran
al tubo metálico,

sueños gastados
que tratan de ocultarse
entre latas viejas de conservas.

Mientras corres
entre montañas
de desechos,
buscas la salida
de este mar de cartones.

Cocino incertidumbres
en el caldo
que hierve
hierve.

Aquí la esperanza
es el vapor verde
que trepa por el hilo
que el viento
busca quitarme.


Ámbar

Doce grillos
se suicidan,
contra este
vidrio vegetal.

Espejo,
donde encuentro
mis fantasmas.

Mi tiempo
es un ladrón
que ríe burlón,
mientras se embriaga
en tu clepsidra.

Solo me queda
engañar a la noche,

que
estrangula
los grillos,

incrustados
en el ámbar
de tus ojos.

lunes, 2 de abril de 2012

Plenilunio

Estás
aquí,
solo te tocan
mis ojos.

Una araña
teje hilos invisibles,
se mira
y desaparece,
en las extremidades
de su propio reflejo.

Entre las sombras
de tus manos,
soy cera
que se escapa,
por las paredes
de arcilla.

Otra araña
se desliza,
por las líneas
del pentagrama,
su presa se desintegra
en arcos de luz.

Te encuentro,
en los senderos
de piedra,
que la luna abraza
para amasar los silencios.

En un murmullo,
espero
que pronuncies mi nombre.