El caldo amargo
revienta
al tocar mis papilas gustativas,
puedo ver a la niña reflejada
en todas las ventanas.
Conchas afiladas
surcan su piel.
Heridas abiertas
ante tantas lágrimas.
La niña se sienta
en un parque,
solo espera,
espera a un viejo
que llegará pronto.
Yamileth: ¿Recuerda cuando le hablaba de escribir, guardar y reescribir? No sé cómo lo hace usted ahora, pero siento que hay un dominio más espontáneo y, a la vez, más seguro, muy seguro de su parte, del noble oficio de ser poeta. Hacía mucho no la leía y he quedado gratamente sorprendido por dos cosas importantes: la habilidad metafórica del lenguaje, del verso al conjunto de versos, y la expresividad emocional de los conceptos (cómo estos quedan en uno). Felicidades. Ojalá no abandone este blog como, imperdonablemente, ya lo hizo una vez.
ResponderEliminarGracias ^_^
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